"Las limitaciones de sus deseos eran como los barrotes de una jaula, como una cadena y un collar, algo que había aprendido como aprende un animal, a lo largo de días y años de sufrir los rigores de la cadena, los rígidos barrotes. Nunca se había resignado, y sus ojos miraban entre los barrotes invisibles , vigilantes, atentos, esperando a que el guardián se olvidara de la puerta, a que el collar se desgastara, a que se aflojara algún barrote.., sufriendo sin desesperación y sin darse por vencido."
Queer
No hay comentarios:
Publicar un comentario