martes, 3 de marzo de 2026

La Esfera Inexistente

 


Veo una esfera en la mano acelerada y litigiosa del mago:

flota

levita


¿Dónde termina una esfera si no es en una evolvente y continua pared labrada de cansancio?

¿Acaso su esencia no es suspiro?


De pronto, la mano del mago se estremece como un jirón de seda al pie de un perro muerto,

exonera,

y sopla


Ya no hay esfera. Nunca la hubo. No podría haberla

Donde habría comenzado, acaso

y porqué


A fin de cuentas, una esfera es tan imposible como un beso de hierro, o como una caminata con las cejas


Una esfera es el fin de una detonación: un muro lamentado, un intento que se rinde, la invitación del papel hacia la pluma,

el gesto reaccionario

del elástico


Supongo que decir esfera es decir espacio, oscuridad con hambre,

o mundo,

da igual


Lo cierto es que al otro lado de la piel, la esfera, invertida, se queda sin bravuras, saca la lengua y se apoya en la mejilla perfecta

ladeada,

pulcramente ociosa


Después, el mago la transporta en el inmaculado bolsillo, sonriente

- ambos sonrientes.


                                           *


Todo ha pasado,

las luces acarician los vitrales negros,

los algodones duermen con las patas a horcajadas de los postreros pasos

se rozan con obscenidad final las lámparas y el polvo

una puerta se quedó 

llorando


El mago luce despintado bajo la cadenciosa espuma de la luz

inerte

La bola retiene el aire, y frunce el ojo con la ternura de un peine de mil dientes

Ir desde el ombligo en direcciones múltiples, consentir todas las llaves en un solo golpe

gritar la cifra ante la cara seca,

y maldecir

Rudo y plebeyo destino, menuda hazaña para una bolita vagabunda y sin afanes!


                                          *


Ahora, el mago, con los ojos empolvados y distantes,

se ha quedado fumando frente al espejo

que le devora y le devuelve todo el cofre


y los zapatos




Rafael Teicher


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