Veo una esfera en la mano acelerada y litigiosa del mago:
flota
levita
¿Dónde termina una esfera si no es en una evolvente y continua pared labrada de cansancio?
¿Acaso su esencia no es suspiro?
De pronto, la mano del mago se estremece como un jirón de seda al pie de un perro muerto,
exonera,
y sopla
Ya no hay esfera. Nunca la hubo. No podría haberla
Donde habría comenzado, acaso
y porqué
A fin de cuentas, una esfera es tan imposible como un beso de hierro, o como una caminata con las cejas
Una esfera es el fin de una detonación: un muro lamentado, un intento que se rinde, la invitación del papel hacia la pluma,
el gesto reaccionario
del elástico
Supongo que decir esfera es decir espacio, oscuridad con hambre,
o mundo,
da igual
Lo cierto es que al otro lado de la piel, la esfera, invertida, se queda sin bravuras, saca la lengua y se apoya en la mejilla perfecta
ladeada,
pulcramente ociosa
Después, el mago la transporta en el inmaculado bolsillo, sonriente
- ambos sonrientes.
*
Todo ha pasado,
las luces acarician los vitrales negros,
los algodones duermen con las patas a horcajadas de los postreros pasos
se rozan con obscenidad final las lámparas y el polvo
una puerta se quedó
llorando
El mago luce despintado bajo la cadenciosa espuma de la luz
inerte
La bola retiene el aire, y frunce el ojo con la ternura de un peine de mil dientes
Ir desde el ombligo en direcciones múltiples, consentir todas las llaves en un solo golpe
gritar la cifra ante la cara seca,
y maldecir
Rudo y plebeyo destino, menuda hazaña para una bolita vagabunda y sin afanes!
*
Ahora, el mago, con los ojos empolvados y distantes,
se ha quedado fumando frente al espejo
que le devora y le devuelve todo el cofre
y los zapatos
Rafael Teicher
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