miércoles, 11 de agosto de 2010

Desde el hondo traje blanco de un paseo


-A Rafael Teicher


descender hacia
la primera
caricia de tus ojos

extender en tu vereda tierna
las luces
y el retorno

ser más yo
desde tu esencia
entre tus pies
de agua tibia y permisiva

dialogar con tu sonrisa
de ave o de amapola
para ensombrecer mis labios
con tu permanencia-flote

o tu avistaje


Gabriela Bruckner

martes, 3 de agosto de 2010

A la Dama de las Botas Chinas


Siempre mi amor:

Me duelen las ropas que mueve el viento, me duelen las cajas podridas, los zapallos estúpidamente solos, trancados con cuatro ganzúas en las verdulerías como si fuesen gemas o picos de estrella

Me duelen las paredes y los pájaros que cantan sin reconocimiento, me duele la caligrafía postrera, me duele el agua

Tanto que me vuelvo de hueso o de picadura de luna, escalofriantemente abandonado

La vida se me va del alma como el semen, se me escapa de las manos como un anillo vencido, se me marcha

Miro los balcones angostos levantados sobre la lluvia como sombreros, y lloro

Los bares lucen con las sillas invertidas y parecen depósitos de alambres extraterrestres o de asteroides cortados en juliana

Voy caminando sobre los átomos pisados por la sandalia del príncipe, voy hacia el límite oscuro de alguna casa

Solo, atento, amante, lleno de nubes, oliendo, voy hasta esa mujer que llama

Quiero caer y lastimarme la rodilla, quiero que tiemblen los toldos o que los mástiles se toquen, quiero que llueva color aceituna, que nieve por dentro de los árboles

Nada retorna del resbalón en el espejo, todo es inane, naciendo por la oreja que sangra

Palpitante

Difusamente me abrazo en una esquina y me entrego al viento, que haga su labor, que me maquille con esponjas

Ya no sé que sigue, es como irse en camión hacia el sur mirando las estrellas que revientan en grano

Y quizás todavía haga dos o tres cosas absurdas antes de bañarme en barro negro

Quizás compre zapallos chinos —otra vez— y los haga al horno para servirlos a nadie

O tal vez desarrolle un icosaedro sobre cartulina y lo recorte

Seguramente mezcle tallos tocados por ella con dijes de otro sueño, y esa sea mi insignificante rebeldía, mi vuelo en el aire


Rafael Teicher

sábado, 24 de julio de 2010

Próximos pasos


me asemejo

al brote que me llama


me reduzco inmensa


describo al aire

sólo

con mi rostro


y para no evitarme

me des-beso


si la pendiente externa

soy el bienteveo


desde el fin

absorbo vasta

toda diferencia



Gabriela Bruckner

domingo, 18 de julio de 2010

Sospechas sobre el Agua



El agua es bruta, imperita. Va pechando

— Que no me cuenten que es láctea, es carnicera




¿Has visto una gruesa de agua abusando las aristas?


¿Cabe el agua?





Te aseguro que las aguas son criminosas, umbilicales



( El agua es artera como un muslo )



Cuando nadas te ensangrientas, eso




Yo he visto el agua de un vaso aprestada para dar un salto, lo juro. Y le he visto los dientes, que son como vellos blancos, o espinas


Oye, ¿que no sabes que las piscinas están ahí, esperando morderte el talón, como las víboras?



El agua es el perfume de la oreja de la duda, el castigo




Si la miras deslizándose por los vidrios, le verás las ventosas





El agua es electrónica, procesal, descuajada



— El agua pincha



No hay sustancia más presente que el agua. Es un infarto





Anota esta cuestión:


Con un setenta por ciento de agua en el cuerpo, ¿cómo alcanzaremos lo abstracto?



Rafael Teicher

viernes, 9 de julio de 2010

Otro día más hacia el azul


-A Rafael Teicher


escribir

sobre tus labios

elementales


permanecerlos


espaciosos

libres

encumbrados


alimentar la fina hierba

de tu lienzo-boca


de la perezosa rebeldía

de una nota más


habituarlos a la gratitud entera

que desviste tu palabra


a la misma sinrazón

que desanuda en mí

el trópico mirar

de la mujer alada


Gabriela Bruckner

viernes, 2 de julio de 2010

Para Soñar un Reguero



¿Qué avisan las esquinas? ¿Incluyen?

¿Por qué se desgañitan?




¿Se puede volver a los sitios?




¿Qué facultan las locaciones?





La verdad es que quisiera sentarme con mi madre al pie de un jacarandá. Creo que hablaríamos espaciosamente, como soltando presillas




tic tic tic tic




goteándonos






Qué ridículo. El céfiro acogota las estatuas, y yo mascando un bizcocho en el linde…



Solo



Las tapias brillan como si hubiesen sido rociadas con fijador para el pelo


Soy improcedente, ocupador, ¿me oyes?





Recuerdo la siguiente sordera:


Junto un chinarro, lo empollo, lo consigno. Y parto



Así: manumitiéndome


Agobios, ¿ves?





¿Lloverá también en los huecos del tiempo?, pienso




¿Qué es lo que duele si ya casi no hay nada?





Camino con inquina raspando los zapatos

Hasta el cuerpo es indiciario, laxo




No me creo los golpes que doy con los talones, ni la hemicránea




Reboto


Voy sobrehilando





Suprimo





He aquí que trastabillo con las humanidades de un mísero durmiente:



¡Eh!



¡Eh!



¿Me dejas cobijarme en el lado occidental de tu jergón para soñar un reguero?



Rafael Teicher

martes, 8 de junio de 2010

Lámpara sobre papel granate


el desatino errado

de la burbuja


su sentimiento en bruto


también el viento

en las palabras


el ojo del redaño


otro cielo

abrigado de uvas

despide lejanía


la desnudez del mar

es la complicidad del trazo

que huele a dulzura en juego


con el silencio

la espada

los codos

vestidos de arena



Gabriela Bruckner

sábado, 5 de junio de 2010

Iberá y Moldes



¿Acontece tu peso? ¿Pita?


He ido todos los días al domicilio de la sombra


¿Quedaré?





Quisiera hablar con la que encesta

Y no







Posiblemente haya un modo de tornar en sumidero, encordando



Te busco en los jardines curvos, en el oreo




Emigraremos



Me siento a los labios de la ría y te propongo de pelo, temprana





¿Cómo será el vacío de la pared de tu muerte? ¿Aguado? ¿Cafre?








¿Has visto un clavo en estado de crisálida?




Así ha de ser



Rafael Teicher

martes, 18 de mayo de 2010

Lo que Bate


quizás pueda

arremangarme de labios


o sí


tal vez la mentira rota

deshonre los llamados


/o ya el caído no retraiga


y no


temprano en la ventana

verdearán los timbales

para otro recorrido

con el mismo nombre


Gabriela Bruckner

sábado, 15 de mayo de 2010

La de la Orilla


¿Huele el mar? ¿Masca?


De este modo, ella se calaba los pies, esmerilándolos. Y cundía



¿Cómo prosigue la hojarasca?, parecía decir. Y sin embargo, se procuraba opulentas y alabeadas cucamonas con la barbilla del mar






Conculcaba las cerdas, riendo. Era la que impera a la vera del maretazo. La baldía




La inane





No sé a santo de qué, ahora, se me da por llamarla la desalojada





No eres más crasa que una patilla, te digo. Eres crucial





He estregado todas las alfombrillas de la casa, averiguándote



Sólo persistes como correlación




Descabezada, silbante



Anímica






Cerca de los jazmines verdaderos te des-talo


Siéndote





La piel ha de ser corrimiento, hipo

Largueza






Arómame, pues




Rafael Teicher

lunes, 10 de mayo de 2010

Placebo


podría ser un lirio en un collar


en la tela que se encarna

en tu bosque siendo bosque


podría ser el tiempo hacia el océano


o la gruta a tu alcance

o la quimera


o

podría

ser


la oración quebrada

que invade el horizonte




me abrazarás temprano?



Gabriela Bruckner

sábado, 8 de mayo de 2010

Celaje


Discurro cosas. Como si las hablara. Me sucede una ristra. Me hilo

Creo que hay en mí una colectividad, o que me he vertido del envés coincidiendo con una especie de acervo. Me siento coral, instado

Estrictamente no sé qué soy

Las formas, repito. Es cuestión de formas, repito. Ha de tratarse de algo conjuntivo, de un atasco

“Cuando me consolido frente a un rostro, no quepo”, le decía. “Correspondo, implico, fino”, le decía. “Si ojeo el nudo de una rosa, me instalo rosa”, le decía. “Así con todo, con un remo, con el humo, con una mano”, le decía

Ahora otro tanto. La diferencia es que esta vez consueno con un cúmulo que tiende. Me he alojado en una mancha de aceite que se asperja sobre una masa de agua

Es una sensación correosa, y sin embargo, transcurre separadamente, allá de mí

Por cierto picor indistinto y casi especulativo comprendo que es una sensación de beneplácito, una adjudicación

Por supuesto que lo dicho me ocurre fuera del enclave de mi cuerpo, y diría más, allende la idea de un “yo”. Acontece, supongo, en un “tú”. Y, en ese “tu”, queda inscripta la aquiescencia y el agrado que siento

De todos modos, lo que predomina, es una impresión de sedosidad y de prisa

Me hago islas

Mejor: en ese “tu” donde he sido -soy- mudado, concurro, trompico, me destejo

Aquí no hay centro, hay nube

La nube no pesa, no abotona. Así es

Aquí es íntegro

Y a pesar de ello, aquí resultan cisuras… y luxación



Rafael Teicher

sábado, 1 de mayo de 2010

La Leva


menos

quizás

pero en acuarelas


lejos

tal vez

pero hacia el oleaje


cerca está el collar de sensaciones

y el de segmentos estelares


ya es tierra


ya

no

hay


es ahora

en el muelle del silencio


ya es él en la cornisa


ya es viento

en la sonrisa altiva de las aves


Gabriela Bruckner

Donde se aprecia que el morrocotudo esfuerzo por resucitar a los muertos acaba de modo imperioso como bagatela o sonoridad



Le prospera el copete. La navega


Asiduamente




La llama la que alumbra, el álveo

Y corresponde





La conoce como la desposada de la hucha

La hipa





¿Qué desalas con la lluvia equivalente de tu rostro?



Ventéame ya





Sigo el sendero de la ralladura. Diligencio





Ha de clarecer







¿Llorarías tú con el tesón requerido para que se te produzca una pamela en el centro de los ojos?




Ya, ya… Iré junto al mampuesto


federando







Desde el punto de vista somático no eres más que una descamación, el palique





Incumplida, soflamada, luces







Sobrellévame, pues






Rafael Teicher

domingo, 11 de abril de 2010

La Costa Impropia


un tercio

hacia la luna


el resto

el momento


la bisagra no permeable


la demora?


la posibilidad oriente

en la costa impropia


más abajo

ya no fluye


sube la otra mano

sobre los deseos-lagos


sobre

la frente

de la diana interna


Gabriela Bruckner

viernes, 9 de abril de 2010

Triste como un Zeppelin


Ayer estoy triste

Triste de manera universal
Y también de manera específica

Triste como un Zeppelín que se deshincha
Peor todavía: como uno que remonta hacia Suiza cargado de niños

Me siento bello, moderno, fuerte. Y solo

Me he afeitado. Mis pómulos brillan cual cabeza asiria

De seguro la-loca-por-mí está con la pierna escayolada en un nosocomio

Ha de ser por eso que no suena el teléfono del sótano


Soy un pelagatos. Que sí
Que no me cabe otro apelativo
Qué otro andaría en plena rada con una armónica de pulgarcito en la bolsa

Ni siquiera un criptozoólogo desdentado

Un caminavías, eso es lo que soy. Y encima, desempleado

Por eso nadie me viene a buscar con un ramo, o una caja de jabones

Si no cojo mi Titanic a la salida del Bingo me suicidaré, palabra de campeón de mancha venenosa

Me suicidaré con una pastilla geopolítica, o con un secador de pelo




Pero mi cuerpo es inmediato y necesita inmediatamente estar contigo en un hotel de mil oros, o en un concierto de Bon Jovi

Eso

Precisaría cubiertos finos. Vajilla cinco-luceros. Pianos blancos
Y una barra sembrada de vasos verdes con cogote de jirafa

Te precisaría

Mis poemas enormes como bisontes me dan miedo hoy
Me dan lágrimas de amor, que es miedo

Siento que mi cuerpo se cae por un reloj de sol
Qué horror que se le marchiten así, inútilmente, los mejores vellos

Quizás estoy al otro lado de un accidente de motocicleta. Como un vidrio azul arrojado en la brea

Quizás me ha salvado el gato tuerto de un museo de cera, y como duermo, aún no lo sé



Me has dicho que el pelo te huele a mandarinas, que se te rompió el cerebro del amor, o que rompiste a un hada con un picahielos. Algo como ésto

Y eso me daña. Me daña porque es hermoso dicho así

Me has dicho que te encierras a ver una película con una caja —supongo de chocolates
Que la miras cuadro a cuadro para pillarle su Dios

Ciertamente has hablado como una sirena. Te lo agradezco

Pero ahora estoy triste
Y mañana

Y siempre




Hasta cuando doy la carcajada de Nathán Pinzón estoy triste



Rafael Teicher

jueves, 1 de abril de 2010

Mucho en Otro


luzco un beso

que

se

a-rras-tra


pero claramente

pero no


soy algún mantel vencido

donde se rotula el día


poco abiertamente

pero sí


soy yo

con tu abrazo liso


limitadamente

obesa de palabra


mucho en otro


pero yo


Gabriela Bruckner

miércoles, 31 de marzo de 2010

Adelantamiento


¿Qué amansa?


¿Cobra?






Luego de la soñera me siento frondoso, no quepo


Peso. Paso lateral









Algo provee aquí, atufa


Somos alzamiento del vacío, molduras





Durante la cabezada he visto una chabola rolliza al borde de la arena


¿Dónde somos?






Pienso patios españoles en los que no echaré un cigarro


¿Procuro?







— Qué gana







Me yergo, trabo, embisto


¿Qué distingue a una púa de un rabillo?








¿Hago prosperar?








Ten presente que un día de estos me iré con un toldo al medio del desierto, me cimentaré







Lámpara estúpida, ¿seguirás segregándote cuando estallen las cúpulas?


Bah, por lo menos me llevo en el pelo el ámbar del miedo, el no-aullido

— sé bien que podría toparme con la cara de una ballena a la intemperie







¿Qué apropia?







Lenitiva es la noche que va de sombrero arrojando brácteas, un decir





Pero esta vez habré de patear a un caniche hasta que venga el ángel


Lo prometo


Rafael Teicher

domingo, 28 de marzo de 2010

Humus


porque nos visita

trae el pecho en el sombrero


libera las líneas tímidas


porque se niega

afuera


tumba su olfato

como si el ojo del mundo

le disculpara el sitio


porque costea


el pulso de su vientre

en el sabor de la mejilla


suspende el beso

de los muñones de la tierra


reabre sus papilas

hacia el escenario limpio


y ya no vuelve


Gabriela Bruckner

Avenencia


— A Pancha








¿Cómo expiran los helicópteros?, ¿y los rombos?





Si afirmo que es posible finar sin encumbrase, ¿se concluye?





Tal vez la muerte sólo sea una novatada, una cansera…






Indico lo siguiente:

Que se entierren mis bazofias a la hora del gallo y sin caja, o sea: quiero perpetuarme desencajado

Listo, ya entendimos, claman

Pero… aún sigue
algo donde se escribe, ¡caramba!

¿Qué de mí?





¿Hay diferencia?





—eso es lo que ha de irse, ¿ves?

Ha de irse el punto





Desanúdate, dices, siéntate. Desagrégalo t-o-d-o

—hasta olvidar la definición





desama






¿Tienes una palabra en el molinete de la boca? ¡Échala al mar!


Hazte veta, y luego inmersión. Y luego insabe






Ya no raptes






Por favor te lo pido, deja caer los ganchos en el pasto


Sé sin cara








Henos aquí, tú y yo, mirando un hermoso benteveo reventado sobre los adoquines, sólo así se vence, repítelo

Apenas eres esto, ¿entiendes?: picor, vertebraciones, tonos






¿Hay diferencia?





Rafael Teicher

martes, 16 de marzo de 2010

Tres Ojos


si desanudan las olas

si en la morada llueve a manos

si cercanamente somos

si nos habitamos y el silencio


es porque ya

no se ciegan tobillos


los delgados pinceles de otrora

acompasan el camino-barro


se abre la esquina

se abren los nombres y las ofrendas


(se abandonan)


muy dentro se esmera la luna

cuando deshabita ausencias

cuando nos resume vida


colorearla de un recién brumoso

o permanecerla

o tan sólo consumirla


o tan sólo


dejarla ser

tres ojos respirándose lentos


Gabriela Bruckner

jueves, 11 de marzo de 2010

Mínimo y Descosido I y II


Mínimo y Descosido I


Quemar una manzana es devolverla


Desedifico con los dedos, vuelvo viento

Y cavo


¿Cómo no han de brillar las cáscaras de plátano? ¿Podrían cerrarse?



Lo que ves es lo que ha huido, lo apto. Cada boñiga es un triunfo



Pero la respuesta es la noche, dice


Rafael Teicher




Mínimo y Descosido II


Cada dedo mío es un ojal, un tránsito. Por eso me gusta llamarlos los dedos-pozo, los espías



Si me miro así, descubro que soy como un faro que cuelga de un helicóptero, o una cuenta


Sin embargo mis ideas son ferroviarias y hasta colorantes


laceran


Hoy me desencuentro los brazos, me confiero —tal vez querría cuajar


Si he de correr que sea inclusivamente, me digo

He visto correr de este modo a los bisontes, a los ciegos también. Corren para inventarse


¿Las palabras son disparos o ablaciones?, dudo


De todas formas he llegado a conocer la cosa sin piel, el empuje, amor


No te confundas, la luz no es suave, es lo que jala, el toro, la descuartizadora


en fin...


Qué curioso, en días como estos, decido quedarme sentado sobre un ala


venciendo


Rafael Teicher

viernes, 5 de marzo de 2010

La sonrisa-vuelo

— A Manuel Arias


eres


eres antes y después


cuando nace la caricia de tu nombre

para respirarte en luces


eres y en la palabra sol

eres y en el jardín triunfante


qué siempre inmenso te ha llamado?

qué respuesta?


hoy retornas con la aurora

que te nombra en brazos


con el mar en los rostros

con la lluvia memoriosa

con el sí en las manos


eres

porque eres


porque eres

la sonrisa-vuelo

desde la orilla creciente de la vida


Gabriela Bruckner

martes, 2 de marzo de 2010

Salto de Brazos


Los brazos de Gabriela encallan en las camisas como cilindros de humo, blanqueándolas

Se diría que son costuras o predicamentos. Son raspaduras de cáscara de huevo, propósitos

Da gusto verlos continuándose, invencibles

Quizás no tienen ejes óseos, sino que llevan silbidos por dentro, a modo de estacas. Han de ser fuselajes de aeromodelismo, confines

El problema de los brazos de Gabriela es que no abrazan, tampoco inundan. Realmente son brazos tramados, repiques. Complican más que embolsan. Son brazos sumados, convergencias

Ella no aprieta con los brazos, ella conjuga

A veces me pide que le convenza los brazos, que los impida. Son brazos peregrinos, le contesto, no se puede hacer

Han de ser palabras en voz baja, solfeos

A mí me gusta cruzarme un brazo de Gabriela por el torso como si fuese una cicatriz o una banda presidencial, son brazos que confieren, amor, le digo

Estoy seguro que sus brazos no duermen, sobre la almohada parecen peces inventores, empresarios

Nunca he visto que sus brazos tengan comienzos, son prórrogas

Si tuviese que compararlos diría que son antojos de paracaidista, o baladas

Son pespuntes, incremento, bolsillos ventosos, bienestar

Y sus brazos son calcos, manías, sombras de mariposas, itinerarios. Son salvoconductos, dinteles, lonjas

Hete aquí que he encontrado la causa de tus brazos, le digo, son sueños de la arena

Aunque los pongas a trasluz, no podrás verles las venillas, son homogéneos como barras de hielo, vacíos

Y esa es la virtud trascendente de tus brazos, amor, que son saltos


Rafael Teicher