descender hacia
miércoles, 11 de agosto de 2010
Desde el hondo traje blanco de un paseo
descender hacia
martes, 3 de agosto de 2010
A la Dama de las Botas Chinas
Siempre mi amor:
Me duelen las ropas que mueve el viento, me duelen las cajas podridas, los zapallos estúpidamente solos, trancados con cuatro ganzúas en las verdulerías como si fuesen gemas o picos de estrella
Me duelen las paredes y los pájaros que cantan sin reconocimiento, me duele la caligrafía postrera, me duele el agua
Tanto que me vuelvo de hueso o de picadura de luna, escalofriantemente abandonado
La vida se me va del alma como el semen, se me escapa de las manos como un anillo vencido, se me marcha
Miro los balcones angostos levantados sobre la lluvia como sombreros, y lloro
Los bares lucen con las sillas invertidas y parecen depósitos de alambres extraterrestres o de asteroides cortados en juliana
Voy caminando sobre los átomos pisados por la sandalia del príncipe, voy hacia el límite oscuro de alguna casa
Solo, atento, amante, lleno de nubes, oliendo, voy hasta esa mujer que llama
Quiero caer y lastimarme la rodilla, quiero que tiemblen los toldos o que los mástiles se toquen, quiero que llueva color aceituna, que nieve por dentro de los árboles
Nada retorna del resbalón en el espejo, todo es inane, naciendo por la oreja que sangra
Palpitante
Difusamente me abrazo en una esquina y me entrego al viento, que haga su labor, que me maquille con esponjas
Ya no sé que sigue, es como irse en camión hacia el sur mirando las estrellas que revientan en grano
Y quizás todavía haga dos o tres cosas absurdas antes de bañarme en barro negro
Quizás compre zapallos chinos —otra vez— y los haga al horno para servirlos a nadie
O tal vez desarrolle un icosaedro sobre cartulina y lo recorte
Seguramente mezcle tallos tocados por ella con dijes de otro sueño, y esa sea mi insignificante rebeldía, mi vuelo en el aire
Rafael Teicher
sábado, 24 de julio de 2010
Próximos pasos
me asemejo
al brote que me llama
me reduzco inmensa
describo al aire
sólo
con mi rostro
y para no evitarme
me des-beso
si la pendiente externa
soy el bienteveo
desde el fin
absorbo vasta
toda diferencia
Gabriela Bruckner
domingo, 18 de julio de 2010
Sospechas sobre el Agua
— Que no me cuenten que es láctea, es carnicera
¿Has visto una gruesa de agua abusando las aristas?
¿Cabe el agua?
Te aseguro que las aguas son criminosas, umbilicales
( El agua es artera como un muslo )
Cuando nadas te ensangrientas, eso
Yo he visto el agua de un vaso aprestada para dar un salto, lo juro. Y le he visto los dientes, que son como vellos blancos, o espinas
Oye, ¿que no sabes que las piscinas están ahí, esperando morderte el talón, como las víboras?
El agua es el perfume de la oreja de la duda, el castigo
Si la miras deslizándose por los vidrios, le verás las ventosas
El agua es electrónica, procesal, descuajada
— El agua pincha
No hay sustancia más presente que el agua. Es un infarto
Anota esta cuestión:
Con un setenta por ciento de agua en el cuerpo, ¿cómo alcanzaremos lo abstracto?
Rafael Teicher
viernes, 9 de julio de 2010
Otro día más hacia el azul
-A Rafael Teicher
escribir
sobre tus labios
elementales
permanecerlos
espaciosos
libres
encumbrados
alimentar la fina hierba
de tu lienzo-boca
de la perezosa rebeldía
de una nota más
habituarlos a la gratitud entera
que desviste tu palabra
a la misma sinrazón
que desanuda en mí
el trópico mirar
de la mujer alada
Gabriela Bruckner
viernes, 2 de julio de 2010
Para Soñar un Reguero
¿Por qué se desgañitan?
¿Se puede volver a los sitios?
¿Qué facultan las locaciones?
La verdad es que quisiera sentarme con mi madre al pie de un jacarandá. Creo que hablaríamos espaciosamente, como soltando presillas
tic tic tic tic
goteándonos
Qué ridículo. El céfiro acogota las estatuas, y yo mascando un bizcocho en el linde…
Solo
Las tapias brillan como si hubiesen sido rociadas con fijador para el pelo
Soy improcedente, ocupador, ¿me oyes?
Recuerdo la siguiente sordera:
Junto un chinarro, lo empollo, lo consigno. Y parto
Así: manumitiéndome
Agobios, ¿ves?
¿Lloverá también en los huecos del tiempo?, pienso
¿Qué es lo que duele si ya casi no hay nada?
Camino con inquina raspando los zapatos
Hasta el cuerpo es indiciario, laxo
No me creo los golpes que doy con los talones, ni la hemicránea
Reboto
Voy sobrehilando
Suprimo
He aquí que trastabillo con las humanidades de un mísero durmiente:
¡Eh!
¡Eh!
¿Me dejas cobijarme en el lado occidental de tu jergón para soñar un reguero?
Rafael Teicher
martes, 8 de junio de 2010
Lámpara sobre papel granate
el desatino errado
de la burbuja
su sentimiento en bruto
también el viento
en las palabras
el ojo del redaño
otro cielo
abrigado de uvas
despide lejanía
la desnudez del mar
es la complicidad del trazo
que huele a dulzura en juego
con el silencio
la espada
los codos
vestidos de arenasábado, 5 de junio de 2010
Iberá y Moldes
He ido todos los días al domicilio de la sombra
¿Quedaré?
Quisiera hablar con la que encesta
Y no
Posiblemente haya un modo de tornar en sumidero, encordando
Te busco en los jardines curvos, en el oreo
Emigraremos
Me siento a los labios de la ría y te propongo de pelo, temprana
¿Cómo será el vacío de la pared de tu muerte? ¿Aguado? ¿Cafre?
¿Has visto un clavo en estado de crisálida?
Así ha de ser
martes, 18 de mayo de 2010
Lo que Bate
quizás pueda
arremangarme de labios
o sí
tal vez la mentira rota
deshonre los llamados
/o ya el caído no retraiga
y no
temprano en la ventana
verdearán los timbales
para otro recorrido
con el mismo nombre
Gabriela Bruckner
sábado, 15 de mayo de 2010
La de la Orilla
De este modo, ella se calaba los pies, esmerilándolos. Y cundía
¿Cómo prosigue la hojarasca?, parecía decir. Y sin embargo, se procuraba opulentas y alabeadas cucamonas con la barbilla del mar
Conculcaba las cerdas, riendo. Era la que impera a la vera del maretazo. La baldía
La inane
No sé a santo de qué, ahora, se me da por llamarla la desalojada
No eres más crasa que una patilla, te digo. Eres crucial
He estregado todas las alfombrillas de la casa, averiguándote
Sólo persistes como correlación
Descabezada, silbante
Anímica
Cerca de los jazmines verdaderos te des-talo
Siéndote
La piel ha de ser corrimiento, hipo
Largueza
Arómame, pues
Rafael Teicher
lunes, 10 de mayo de 2010
Placebo
podría ser un lirio en un collar
en la tela que se encarna
en tu bosque siendo bosque
podría ser el tiempo hacia el océano
o la gruta a tu alcance
o la quimera
o
podría
ser
la oración quebrada
que invade el horizonte
me abrazarás temprano?
Gabriela Bruckner
sábado, 8 de mayo de 2010
Celaje
Creo que hay en mí una colectividad, o que me he vertido del envés coincidiendo con una especie de acervo. Me siento coral, instado
Estrictamente no sé qué soy
Las formas, repito. Es cuestión de formas, repito. Ha de tratarse de algo conjuntivo, de un atasco
“Cuando me consolido frente a un rostro, no quepo”, le decía. “Correspondo, implico, fino”, le decía. “Si ojeo el nudo de una rosa, me instalo rosa”, le decía. “Así con todo, con un remo, con el humo, con una mano”, le decía
Ahora otro tanto. La diferencia es que esta vez consueno con un cúmulo que tiende. Me he alojado en una mancha de aceite que se asperja sobre una masa de agua
Es una sensación correosa, y sin embargo, transcurre separadamente, allá de mí
Por cierto picor indistinto y casi especulativo comprendo que es una sensación de beneplácito, una adjudicación
Por supuesto que lo dicho me ocurre fuera del enclave de mi cuerpo, y diría más, allende la idea de un “yo”. Acontece, supongo, en un “tú”. Y, en ese “tu”, queda inscripta la aquiescencia y el agrado que siento
De todos modos, lo que predomina, es una impresión de sedosidad y de prisa
Me hago islas
Mejor: en ese “tu” donde he sido -soy- mudado, concurro, trompico, me destejo
Aquí no hay centro, hay nube
La nube no pesa, no abotona. Así es
Aquí es íntegro
Y a pesar de ello, aquí resultan cisuras… y luxación
Rafael Teicher
sábado, 1 de mayo de 2010
La Leva
menos
quizás
pero en acuarelas
lejos
tal vez
pero hacia el oleaje
cerca está el collar de sensaciones
y el de segmentos estelares
ya es tierra
ya
no
hay
es ahora
en el muelle del silencio
ya es él en la cornisa
ya es viento
en la sonrisa altiva de las aves
Gabriela Bruckner
Donde se aprecia que el morrocotudo esfuerzo por resucitar a los muertos acaba de modo imperioso como bagatela o sonoridad
Le prospera el copete. La navega
Asiduamente
La llama la que alumbra, el álveo
Y corresponde
La conoce como la desposada de la hucha
La hipa
¿Qué desalas con la lluvia equivalente de tu rostro?
Ventéame ya
Sigo el sendero de la ralladura. Diligencio
Ha de clarecer
¿Llorarías tú con el tesón requerido para que se te produzca una pamela en el centro de los ojos?
Ya, ya… Iré junto al mampuesto
federando
Desde el punto de vista somático no eres más que una descamación, el palique
Incumplida, soflamada, luces
Sobrellévame, pues
Rafael Teicher
domingo, 11 de abril de 2010
La Costa Impropia
un tercio
hacia la luna
el resto
el momento
la bisagra no permeable
la demora?
la posibilidad oriente
en la costa impropia
más abajo
ya no fluye
sube la otra mano
sobre los deseos-lagos
sobre
la frente
de la diana interna
Gabriela Bruckner
viernes, 9 de abril de 2010
Triste como un Zeppelin
Ayer estoy triste
Triste de manera universal
Y también de manera específica
Triste como un Zeppelín que se deshincha
Peor todavía: como uno que remonta hacia Suiza cargado de niños
Me siento bello, moderno, fuerte. Y solo
Me he afeitado. Mis pómulos brillan cual cabeza asiria
De seguro la-loca-por-mí está con la pierna escayolada en un nosocomio
Ha de ser por eso que no suena el teléfono del sótano
Soy un pelagatos. Que sí
Que no me cabe otro apelativo
Qué otro andaría en plena rada con una armónica de pulgarcito en la bolsa
Ni siquiera un criptozoólogo desdentado
Un caminavías, eso es lo que soy. Y encima, desempleado
Por eso nadie me viene a buscar con un ramo, o una caja de jabones
Si no cojo mi Titanic a la salida del Bingo me suicidaré, palabra de campeón de mancha venenosa
Me suicidaré con una pastilla geopolítica, o con un secador de pelo
Pero mi cuerpo es inmediato y necesita inmediatamente estar contigo en un hotel de mil oros, o en un concierto de Bon Jovi
Eso
Precisaría cubiertos finos. Vajilla cinco-luceros. Pianos blancos
Y una barra sembrada de vasos verdes con cogote de jirafa
Te precisaría
Mis poemas enormes como bisontes me dan miedo hoy
Me dan lágrimas de amor, que es miedo
Siento que mi cuerpo se cae por un reloj de sol
Qué horror que se le marchiten así, inútilmente, los mejores vellos
Quizás estoy al otro lado de un accidente de motocicleta. Como un vidrio azul arrojado en la brea
Quizás me ha salvado el gato tuerto de un museo de cera, y como duermo, aún no lo sé
Me has dicho que el pelo te huele a mandarinas, que se te rompió el cerebro del amor, o que rompiste a un hada con un picahielos. Algo como ésto
Y eso me daña. Me daña porque es hermoso dicho así
Me has dicho que te encierras a ver una película con una caja —supongo de chocolates
Que la miras cuadro a cuadro para pillarle su Dios
Ciertamente has hablado como una sirena. Te lo agradezco
Pero ahora estoy triste
Y mañana
Y siempre
Hasta cuando doy la carcajada de Nathán Pinzón estoy triste
Rafael Teicher
jueves, 1 de abril de 2010
Mucho en Otro
luzco un beso
que
se
a-rras-tra
pero claramente
pero no
soy algún mantel vencido
donde se rotula el día
poco abiertamente
pero sí
soy yo
con tu abrazo liso
limitadamente
obesa de palabra
mucho en otro
pero yo
Gabriela Bruckner
miércoles, 31 de marzo de 2010
Adelantamiento
¿Cobra?
Luego de la soñera me siento frondoso, no quepo
Peso. Paso lateral
Algo provee aquí, atufa
Somos alzamiento del vacío, molduras
Durante la cabezada he visto una chabola rolliza al borde de la arena
¿Dónde somos?
Pienso patios españoles en los que no echaré un cigarro
¿Procuro?
— Qué gana
Me yergo, trabo, embisto
¿Qué distingue a una púa de un rabillo?
¿Hago prosperar?
Ten presente que un día de estos me iré con un toldo al medio del desierto, me cimentaré
Lámpara estúpida, ¿seguirás segregándote cuando estallen las cúpulas?
Bah, por lo menos me llevo en el pelo el ámbar del miedo, el no-aullido
— sé bien que podría toparme con la cara de una ballena a la intemperie
¿Qué apropia?
Lenitiva es la noche que va de sombrero arrojando brácteas, un decir
Pero esta vez habré de patear a un caniche hasta que venga el ángel
Lo prometo
domingo, 28 de marzo de 2010
Humus
porque nos visita
trae el pecho en el sombrero
libera las líneas tímidas
porque se niega
afuera
tumba su olfato
como si el ojo del mundo
le disculpara el sitio
porque costea
el pulso de su vientre
en el sabor de la mejilla
suspende el beso
de los muñones de la tierra
reabre sus papilas
hacia el escenario limpio
y ya no vuelve
Gabriela Bruckner
Avenencia
¿Cómo expiran los helicópteros?, ¿y los rombos?
Si afirmo que es posible finar sin encumbrase, ¿se concluye?
Tal vez la muerte sólo sea una novatada, una cansera…
Indico lo siguiente:
Que se entierren mis bazofias a la hora del gallo y sin caja, o sea: quiero perpetuarme desencajado
Listo, ya entendimos, claman
Pero… aún sigue algo donde se escribe, ¡caramba!
¿Qué de mí?
¿Hay diferencia?
—eso es lo que ha de irse, ¿ves?
Ha de irse el punto
Desanúdate, dices, siéntate. Desagrégalo t-o-d-o
—hasta olvidar la definición
desama
¿Tienes una palabra en el molinete de la boca? ¡Échala al mar!
Hazte veta, y luego inmersión. Y luego insabe
Ya no raptes
Por favor te lo pido, deja caer los ganchos en el pasto
Sé sin cara
Henos aquí, tú y yo, mirando un hermoso benteveo reventado sobre los adoquines, sólo así se vence, repítelo
Apenas eres esto, ¿entiendes?: picor, vertebraciones, tonos
¿Hay diferencia?
Rafael Teicher
martes, 16 de marzo de 2010
Tres Ojos
si desanudan las olas
si en la morada llueve a manos
si cercanamente somos
si nos habitamos y el silencio
es porque ya
no se ciegan tobillos
los delgados pinceles de otrora
acompasan el camino-barro
se abre la esquina
se abren los nombres y las ofrendas
(se abandonan)
muy dentro se esmera la luna
cuando deshabita ausencias
cuando nos resume vida
colorearla de un recién brumoso
o permanecerla
o tan sólo consumirla
o tan sólo
dejarla ser
tres ojos respirándose lentos
Gabriela Bruckner
jueves, 11 de marzo de 2010
Mínimo y Descosido I y II
Quemar una manzana es devolverla
Desedifico con los dedos, vuelvo viento
Y cavo
¿Cómo no han de brillar las cáscaras de plátano? ¿Podrían cerrarse?
Lo que ves es lo que ha huido, lo apto. Cada boñiga es un triunfo
Pero la respuesta es la noche, dice
Rafael Teicher
Mínimo y Descosido II
Cada dedo mío es un ojal, un tránsito. Por eso me gusta llamarlos los dedos-pozo, los espías
Si me miro así, descubro que soy como un faro que cuelga de un helicóptero, o una cuenta
Sin embargo mis ideas son ferroviarias y hasta colorantes
laceran
Hoy me desencuentro los brazos, me confiero —tal vez querría cuajar
Si he de correr que sea inclusivamente, me digo
He visto correr de este modo a los bisontes, a los ciegos también. Corren para inventarse
¿Las palabras son disparos o ablaciones?, dudo
De todas formas he llegado a conocer la cosa sin piel, el empuje, amor
No te confundas, la luz no es suave, es lo que jala, el toro, la descuartizadora
en fin...
Qué curioso, en días como estos, decido quedarme sentado sobre un ala
venciendo
Rafael Teicher
viernes, 5 de marzo de 2010
La sonrisa-vuelo
— A Manuel Arias
eres
eres antes y después
cuando nace la caricia de tu nombre
para respirarte en luces
eres y en la palabra sol
eres y en el jardín triunfante
qué siempre inmenso te ha llamado?
qué respuesta?
hoy retornas con la aurora
que te nombra en brazos
con el mar en los rostros
con la lluvia memoriosa
con el sí en las manos
eres
porque eres
porque eres
la sonrisa-vuelo
desde la orilla creciente de la vida
martes, 2 de marzo de 2010
Salto de Brazos
Se diría que son costuras o predicamentos. Son raspaduras de cáscara de huevo, propósitos
Da gusto verlos continuándose, invencibles
Quizás no tienen ejes óseos, sino que llevan silbidos por dentro, a modo de estacas. Han de ser fuselajes de aeromodelismo, confines
El problema de los brazos de Gabriela es que no abrazan, tampoco inundan. Realmente son brazos tramados, repiques. Complican más que embolsan. Son brazos sumados, convergencias
Ella no aprieta con los brazos, ella conjuga
A veces me pide que le convenza los brazos, que los impida. Son brazos peregrinos, le contesto, no se puede hacer
Han de ser palabras en voz baja, solfeos
A mí me gusta cruzarme un brazo de Gabriela por el torso como si fuese una cicatriz o una banda presidencial, son brazos que confieren, amor, le digo
Estoy seguro que sus brazos no duermen, sobre la almohada parecen peces inventores, empresarios
Nunca he visto que sus brazos tengan comienzos, son prórrogas
Si tuviese que compararlos diría que son antojos de paracaidista, o baladas
Son pespuntes, incremento, bolsillos ventosos, bienestar
Y sus brazos son calcos, manías, sombras de mariposas, itinerarios. Son salvoconductos, dinteles, lonjas
Hete aquí que he encontrado la causa de tus brazos, le digo, son sueños de la arena
Aunque los pongas a trasluz, no podrás verles las venillas, son homogéneos como barras de hielo, vacíos
Y esa es la virtud trascendente de tus brazos, amor, que son saltos
Rafael Teicher