Deambulo con zapatos de luz por el tablero incierto
pensando en la oscuridad benigna de los bares, en los besos perdidos
¿Qué impide una puerta? ¿Adónde invita?
Existieron las falsas puertas egipcias que apuntaban las almas hacia el inframundo
y aún nos saluda la vieja puerta con una aldaba faltante de la escuela
Madera memoriosa tostada por un ancho sol,
redentora como la mano de un linyera, dulce como el chocolate de los largos vasos
De las calles conservo el olor sano de las hojas, los vidrios que reflejan mesas intrigantes,
los pasos juntos
El gran árbol gordo ya no está, y se han ensuciado las banderas
¿Cuánto semen y cuántas flores imponentes se necesitan para renacer?
Morón entrega el puño lleno de claveles
apoya su mejilla en una solapa desteñida
Solo persiste como oro de moneda en el bolsillo,
y sin medida
Rafael Teicher
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