miércoles, 26 de agosto de 2026

Revólver con Cachas de Nácar ( Preferido de Chatgpt )




Me vengaré abriendo los ojos como un pájaro, quitando pelusa a las piernas de la lluvia, girando tantos grados como dientes hay en la boca del diablo

Me verás entre limaduras y cerezas, precipitado, hacer el gesto de las llamas, altivo como un guinche, demencial como las plantas, casi cadavérico como los vidrios, recortado

Pondré la mano sobre el gallo del viento, y habrá una repentina convergencia de galaxias en el pelo de la noche

Soy la blancura de la torre, la postrera insinuación del sol en un muro irregularmente redondo, soy grande como el bajo vientre de las aguas, perfecto como una espina que sobra, eficaz como un espejo que no duerme

Yo camino por un pico silencioso como la nuca de un dios que mira al puerto, voy echando griales en los bordes de los pasos cual si fuera la clara bestia del poniente

Mi matemática tiene la forma de la caricia, huelo a madera de muebles fantasmales, y a abundancia de manzanas

No te quiero, nunca te quise, inmunda procesión de relativos, mi pecho es volcánico, dimensional, ausente, y tú eres espeso y maquillado como nada

No hay amor en mi vacío, sólo ruido de brisas sin manos, salto al cielo

No hay casa que contenga la apertura de relámpagos que llevo a flor de besos, no hay palabras

Me esconderé donde las víboras hablan mansas a la hora del té, donde caen los sombreros volados los días finales de otoño, me esconderé como una curva, seré la parte de un todo de mil años

Quedaré sentado sobre el mijo abierto, tallando con un palo de mimbre el abecedario de los muertos, a mi lado pasarán las ruedas tristes haciendo susurros sobre el pasto

¿Te alcanzará mi muerte para acabar tu metástasis?

¿Respetarás el llanto de un cuerpo que cae en el grumo levantado?




Rafael Teicher. / Julio 2008

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